foto Artículo de Paula Otero: Responsabilidad Social e  Igualdad: ¿con qué herramientas cuentan las PYME?

Artículo de Paula Otero: Responsabilidad Social e Igualdad: ¿con qué herramientas cuentan las PYME?

21/03/2012

Somos una sociedad crecientemente interesada en la equidad e igualdad, crecientemente preocupada por la necesidad de responsabilidad en todos los ámbitos, ciertamente todavía no igualitaria y responsable, pero con ganas de serlo.

Sin embargo, no dejamos de preguntarnos qué impacto tendrán estos años grises en nuestro empeño, y cómo podemos seguir avanzando, porque sin duda podemos: no debemos olvidar que no para todo necesitamos dinero contante y sonante, a veces cambiar de perspectiva también sirve, creer y promover un cambio de valores en nuestras organizaciones, en nuestros entornos diarios es efectivo y gratis, y menos costoso será cuanta más personas se impliquen.

Quizás tampoco hace falta mencionar la importancia de la perspectiva de género en el entorno laboral, ese entorno en el que pasamos tantas horas al día, ese entorno que condiciona tanto nuestra conciliación, nuestra maternidad y paternidad, el cuidado en tiempo e intensidad que dedicamos a nuestros seres queridos o a nuestra formación, a nuestro cuidado personal, a poder leer o implicarnos en lo que creemos justo.

Hoy por hoy en este entorno, las mujeres siguen cobrando alrededor de un 22% menos que los hombres según un reciente informe de UGT con datos del INE, a igual puesto y funciones. También la precariedad laboral y el trabajo a tiempo parcial tienen una mayor incidencia en las mujeres (con su consiguiente cotización parcial de cara a seguros de jubilación públicos, etc), y el paro sigue siendo mayor, tras un par de años en los que desgraciadamente las tasas de paro masculinas y femeninas tendieron a igualarse, desgraciadamente ya que no se debió a la creación de puestos de empleo ocupados por mujeres, sino que su causa fue fundamentalmente la destrucción de empleo en sectores masculinizados, como la construcción.

Además por supuesto, continuamos con unos porcentajes de mujeres en puestos directivos muy bajos, y seguimos siendo una sociedad con unas tasas de natalidad que asustan. Conocemos esto, conocemos nuestra realidad actual, pero ¿dónde está el foco y con qué herramientas contamos para reconducirla?

En este sentido quizás cabría recordar que la Ley de Igualdad entre Mujeres y Hombres aprobada en 2007 sigue todavía vigente y en su artículo 73 declara que “Las empresas podrán asumir la realización voluntaria de acciones de responsabilidad social […]”. No obstante, debe puntualizarse que en ningún caso la inacción o la discriminación entran dentro de la voluntariedad; el artículo 45.1 expresa claramente que “Las empresas están obligadas a respetar la igualdad de trato y de oportunidades en el ámbito laboral y, con esta finalidad, deberán adoptar medidas dirigidas a evitar cualquier tipo de discriminación laboral entre mujeres y hombres […]”.

En este sentido, la Ley de Igualdad ha dejado parcialmente fuera de esa responsabilidad voluntaria a las grandes empresas, al establecer en el artículo 45.2 la obligatoriedad de elaborar planes de igualdad. Precisamente por ello, recae especialmente sobre las empresas de menos de 250 trabajadores, es decir sobre las PYME, el peso de trabajar de forma voluntaria por la igualdad.

También sabemos que este tipo de empresas representan el 99% del total de empresas en España, y según datos de la OCDE, generan el 89% del empleo. Por ello, la mayor parte de la problemática en cuanto a discriminación laboral y problemas de conciliación se encuentra en este tipo de empresas, que son precisamente las que, sin contar notables excepciones, cuentan por lo general con menores recursos y saber hacer.

Por ello es especialmente importante que las administraciones públicas y otras organizaciones del tercer sector apoyen la implantación de medidas por la igualdad en estas empresas, tarea para la que ya contamos con las  siguientes herramientas:

En primer lugar, cabe resaltar los planes de igualdad. El artículo 49 de la Ley de Igualdad precisa que el gobierno adoptará medidas precisas para apoyar a las PYME en este sentido. Existen subvenciones para realizar los planes, canalizadas desde el Instituto de la Mujer y desde las distintas Consejerías de las Comunidades Autónomas.

Otro importante instrumento lo constituyen los premios y distintivos, articulados en base a uno de los principales beneficios para las empresas de la práctica responsable: la reputación.

En tercer lugar, es posible introducir criterios de igualdad de género en la concesión de subvenciones y contratas a empresas, tal y como recogen los artículos 33 y 35 de la Ley. Es un mecanismo todavía poco desarrollado pero que cuenta no obstante con un enorme potencial, extensible a otras áreas de incidencia social y medioambiental.

En cuarto lugar, encontramos los programas de apoyo específicos a las mujeres empresarias y trabajadoras. Estos apoyos son amplios y variados en su objeto específico, pero se puede mencionar algunos ejemplos como las subvenciones a mujeres para la creación de empresas, proyectos como Artemisa, que destina fondos para la adaptación a las nuevas tecnologías de empresarias de PYME, o numerosos programas enfocados a la mejora de la empleabilidad y la inserción laboral de mujeres, como los disponibles en el Plan de Empleo de Cruz Roja Española y en otras organizaciones, que además de trabajar con las mujeres trabajan con las empresas ofreciendo servicios de  asesoramiento y un servicio de gestión de ofertas gratuito.

En quinto lugar, es importante mencionar la promoción de la igualdad a través de un instrumento tan eficaz como puede serlo la negociación colectiva, aspecto posible a trabajar por todas las partes, y crecientemente necesario tras la flexibilidad que ofrece a las empresas la nueva reforma laboral.

Por último, cabe destacar el trabajo en red como una de las herramientas más eficaces. La colaboración entre distintas empresas, organizaciones sociales, asociaciones empresariales, sindicatos, la administración y otros posibles actores a través de Grupos de Trabajo o Mesas, o Comisiones, Comités o… el nombre es lo de menos.  Es  quizás uno de los instrumentos más útiles con los que contamos ya que implica: cercanía y contacto directo, intercambio, apoyo mutuo, la posibilidad de realizar acciones conjuntas, tanto de promoción de la igualdad en la localidad como para trabajar internamente en cada una de las empresas, para poder aprender de las experiencias de otros, para sensibilizarnos mutuamente y acercar posturas,  para poder generar conjuntamente materiales y/o formaciones necesarias… la concreción de las PYME, su vinculación a un entorno local y a su comunidad, con la que comparte problemas, es donde reside la clave del beneficio del ejercicio de su responsabilidad y es en ese entorno local donde podrá encontrar los apoyos para promover la igualdad y otras acciones responsables.

Un gran número de empresas ya han mejorado su productividad mejorando las condiciones de igualdad de género y conciliación, y sobre todo muchas mujeres y hombres trabajan con mayor libertar sin estar constreñidos por sus roles de género y la desigualdad. Contamos con herramientas para trabajarlo, y desde luego parece que vale la pena. Animamos a las empresas a buscar estas iniciativas en su localidad y a contar con el apoyo de las entidades que estamos dispuestas a brindarlo.

Paula Otero Hermida,
Responsable del Plan de Empleo de Cruz Roja en la Comunidad Valenciana


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